En Yichang, entendemos que hay momentos en el año que trascienden los indicadores de venta,  pues su esencia está en ser espacios cargados de significado. La Pascua es uno de ellos. Es esa oportunidad única para reconectar con la familia, despertar memorias de la infancia y compartir la mística de productos que han estado presentes en nuestras mesas por generaciones. Para nosotros, gestionar esta campaña es un compromiso con la cultura y el disfrute de cada hogar peruano.

¿Cómo una pequeña figura de chocolate nacida en un jardín se convirtió en un símbolo global?

Detrás del icónico Lindt Gold Bunny hay una de las historias más entrañables de la chocolatería mundial. Todo comenzó cuando un maestro chocolatero de Lindt & Sprüngli quiso sorprender a su hijo en Semana Santa. Inspirado por un conejo que vio en su jardín, creó una figura de chocolate envuelta en oro para que el niño pudiera jugar a descubrirla. Lo que empezó como un gesto de amor de un padre, hoy es un ritual que une a millones de familias alrededor del mundo, creando recuerdos que perduran mucho después de que el chocolate se ha terminado.

¿Qué significa para una empresa con nuestro recorrido representar legados que atraviesan fronteras?

Sentimos un orgullo profundo al ser los representantes de marcas como Lindt, que comparten con nosotros un valor fundamental: la capacidad de trascender generaciones, pues detrás de cada gran marca hay un propósito real, y nuestra misión es que ese propósito se sienta en cada rincón del país.

El futuro se construye respetando lo que nos hace únicos

Cerramos esta temporada de Pascua con la convicción de que las mejores alianzas son las que respetan el pasado mientras miran al futuro. En Yichang, seguimos apostando por marcas con historia y por equipos que entienden que nuestro trabajo es, en última instancia, facilitar momentos de felicidad compartida. Porque las tradiciones que vale la pena conservar son las que nos mantienen unidos.